viernes, 22 de octubre de 2010

Un jueves inolvidable en la cama

El jueves…
El jueves, me deje llevar un poco, le hice caso a la mitad natural y más sincera de mi persona (la que quiere que la acaricien, toquen, besen, jueguen y exciten). Estábamos en su casa viendo; aun que no lo crean, the big bang theory. Después…
Tirados en la cama, abrazados y haciéndonos cariños, él acariciándome. Tocaba mi espalda y mi cabello, a veces tocaba mi oído. Yo soy una mujer y siento, no soy de piedra o hielo y si siento el calor de mi opuesto. Me solté un poco, no crean que mucho.
Y que empieza el jugueteo. Hay sí, riquísimo me mordió una mejilla con sus labios, o sea jugando. Y de ahí empezamos y fue algo nuevo para mí, algo que jamás había hecho (aun que no lo crean) y por ende fue erótico casi a un 80% tal vez más, el roce de nuestros cuerpos, que por el movimiento se tocaban en partes que no dejas que te toquen “jamás”.  Me refiero a que de repente me abrazaba y naturalmente mis pechos se pegaban mas a él, o cuando yo lo de repente sentí su lengua, sus labios o el intervalo de tiempo en el que lo abracé con las piernas en una lucha por no dejar que me mordiera (jugando) y sentí algo… jejeje más no estoy segura que haya sido su pene. No sé si el realmente tuvo una erección y lo que sentí fue eso o fue sencillamente la costura del zíper de su pantalón. Pero lo sentí y varias veces. Y cuando sujetaba mis manos… o mis muñecas. A momentos nos girábamos y yo medio quedaba encima de él.
En verdad quería montármele encima, pero creo que se hubiera visto muy “depredador” preferí seguir siendo la muñeca de trapo. Pero finalmente la muñeca.
Dejamos de jugar… yo al menos estaba exhausta. Él estaba sudando de la frente. Ahí fue donde nos abrazamos para “descansar”  y empezó ese jugueteo que desde hace algunas veces que nos vemos él implementa. Las caricias en la espalda, el oído, el cabello. Pasa su mano hasta mi espalda media y luego regresa y deja a mi piel gritando por que baje unos centímetros más…
Su respiración se estaba agitando más; o más bien, respiraba más hondo. Otra vez acariciaba mi nuca con mucha presión y sentí sus labios rosando los míos; mas no me besó, y yo derritiéndome por un beso. No me besó. Yo seguí  bien abrazada jajaja, ¿qué más podía hacer? Bueno…si podía hacer más, pero no era prudente ejeje.
Si me súper calenté, o en términos más propios, me excité. Seguíamos en la cama, muy juntos, hay Dios, nada mas de acordarme. Empecé a temblar y él se dio cuenta y siguió; más no hizo nada. ¿Por qué?????
Pfff….Hay hombres.
Realmente, jamás me habían hecho temblar… este era el punto de esta entrada, el momento en el que me hizo temblar, con tan solo caricias y respiración. Era una lucha conmigo misma, quería besarlo, quería que me besara. Pero nada pasaba. El seguía rosando mi espalda, empujaba mi cabeza hacia su cara… Pero…nada pasaba. Yo quería reaccionar y agarrarlo de la cara con mis manos verlo y reconocer cada facción y besarlo; mas no fui capaz. Después dedicaré una entrada para hablar sobre encuentros furtivamente deliciosos, mas a detalle.
Por hoy es todo…feliz encuentro y….Que te haga temblar un hombre.

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